Soy Irene.
Militar, instructora y madre.
Llevo 25 años entrenando y 18 en las Fuerzas Armadas.
«Pero lo que más me ha enseñado sobre seguridad real no fue el ejército. Fue algo que me ocurrió a mí.»
“Con 22 años, sabiendo artes marciales, sufrí una agresión sexual.
Y me quedé completamente bloqueada."
Era un traumatólogo. No un desconocido en un callejón oscuro. Alguien en quien debería haber podido confiar. Y yo, que llevaba años entrenando, no hice nada. Me quedé paralizada.
Durante mucho tiempo no entendí por qué. Hasta que comprendí algo fundamental: me habían enseñado técnicas. Pero nadie me había enseñado a sentirme capaz de usarlas.
Nadie me había preparado para el bloqueo real. Nadie me había dicho que el peligro pocas veces llega de la forma en que te lo imaginabas.
Decidí convertir esa experiencia en algo útil para otras mujeres. No para que lo que me ocurrió no ocurra nunca, porque no está en mi mano. Sino para que, si ocurre, ninguna mujer vuelva a quedarse sin herramientas reales.
25 años preparándome para esto
Mi formación no es solo académica. Es práctica, real y construida en entornos donde la seguridad no es opcional.
18 años
Fuerzas Armadas
18 años como miembro del Ejército de Tierra, instruyendo físicamente al personal militar.
25 años
Artes marciales
25 años de práctica y formación continua en disciplinas directamente relacionadas con la defensa personal.
Combate C2C e intervención
Monitora oficial de combate cuerpo a cuerpo e intervención no letal en el Ejército de Tierra.
Especialista en mujer
Formación específica en entrenamiento, nutrición avanzada y protocolos de seguridad personal para la mujer.
Alto rendimiento
Entrenadora personal de alto rendimiento, especialista en CrossTraining, HIIT y entrenamiento funcional.
Madre de dos
Ser madre fue lo que amplió Instinta hacia familias. Porque entendí que la verdadera seguridad e instinto también empiezan en casa.
En qué creo
1
La seguridad no empieza cuando el peligro llega
La prevención ocurre mucho antes. En cómo te mueves, cómo lees el entorno y cómo reaccionas emocionalmente ante algo que no encaja.
2
Saber técnicas no es suficiente si no te sientes capaz
El bloqueo real no se supera aprendiendo más movimientos. Se supera entrenando la mente, el criterio y la confianza en que puedes reaccionar.
3
La autodefensa femenina no es la autodefensa genérica
Las situaciones de riesgo que vive una mujer son específicas. La forma de prevenirlas y de responder a ellas también lo debe ser.
4
Los niños también necesitan esto, y empieza en casa
La seguridad infantil se enseña, igual que se enseña a cruzar la calle. Los padres son la primera línea de prevención, no la última.
Si te identificas con lo que he contado
Esto es para ti. Elige por dónde quieres empezar.